Entre las imágenes de su portafolio, podemos ver bebés, ancianos, mujeres desnudas y paisajes. Todas las imágenes tienen algo en común: la aparente simplicidad que se percibe en la primera mirada. Y este es exactamente el objetivo del joven artista de 33 años, que se recusa a caer en imágenes de lectura compleja. La pasión por el montaje digital surgió hace 10 años, pero las creaciones más cuidadas surgieron hace dos años aproximadamente. Por eso, se considera más como un creador que un mero fotógrafo. El hecho es que sus digitales tienen un fuerte componente fotográfico, pero también una magia apenas posibilitada por la manipulación digital. Y es esta composición que le permite, como el propio Ionut Caras admite, llegar a mundos fantásticos más allá dela propia Rumania, y hasta del propio mundo como lo conocemos. Los colores son vibrantes. Provienen de una plasticidad y un surrealismo que vive en cada respirar cromático. Sus obras no recuerdan al País de las Maravillas, de la dulce Alicia, o los mundos que conoció Gulliver en sus viajes.
La fuerza de los colores se expande en las composiciones digitales de Ionut Caras, hasta en los trabajos más sombríos o en blanco y negro. ¿Parece una antítesis? Ciertamente, pero las imágenes fuertes tendrán siempre un designio de la plasticidad cromática, aun en tonos grisáceos. La composición digital estará siempre asociada a polémica entre los amantes de la fotografía pura. ¿Podremos considerar como fotografía imágenes como las de Cara, en que la imagen original fue transformada en un mundo paralelo gracias a la tecnología digital moderna? ¿Cuál es la frontera en que se establece la separación entre fotografía y composición digital?
Lejos de todas las cuestiones, permanece lo estético en cada imagen. Una belleza acentuada por el toque exótico e irreal de las diferentes composiciones, que pierde cualquier referencia de espacio y tiempo cierto. Al ver el trabajo de Caras, quedé particularmente perdida en una casita azul, sobre un cielo estrellado. No sé si esa casa queda en Rumania, en Portugal o en Brasil. No sé ni siquiera si es real. Pero, de la manera en que fue trabajado el montaje digital, quedó exactamente a la medida de nuestros sueños.








No hay comentarios:
Publicar un comentario